TURISMO, ¿A QUÉ PRECIO?
Anticipando el balance de la temporada turística, se están dando estos días datos de la reducción moderada de visitantes, de la menor tasa de pernoctaciones…, para acabar hablando del turismo de las tres P (playa, pizza, paseo). Y todo con un aire lastimero de quien ve malogrado o mermado lo que parecía un floreciente filón de riqueza, la gallina de los huevos de oro para Cantabria, para España: el turismo. Es evidente la riqueza e impulso económico que aporta tal sector a la economía regional y nacional, por ello no está de más preguntarnos por qué decaen o se frenan los ingresos del mismo. ¿Por la socorrida crisis, que todo lo justifica? ¿O porque nuestra oferta turística adolece de defectos y males no suficientemente tenidos en cuenta? Escribo desde Noja, en Cantabria, lugar y territorio que frecuento desde hace muchos años. ¿Cuál es el primer valor que esta localidad, esta comunidad puede ofrecer al visitante? A mi entender, una naturaleza incomparable (playas, montañas, espacios naturales poco deteriorados…). ¿Se cuida por encima de todo ese patrimonio singular? No, rotundamente, lo primero era, y es, edificar cuanto se pueda… y vender; lo demás (plan urbanístico sostenible, espacios e itinerarios para una disfrute digno y respetuoso, etc.)…, ¡músicas celestiales!
Añadiré algo sobre lo que considero el segundo valor económico del turismo cántabro: una clientela próxima, numerosa y ávida de lugares de descanso. Me refiero especialmente a la que procede de la Comunidad Autónoma Vasca, a los vizcaínos y alaveses, en particular. Es claro que la mayoría de propietarios de las urbanizaciones de la costa oriental viene de Euskadi, tienen su apartamento como segunda residencia, generalmente no lo alquilan, sino que lo disfrutan en familia… y desean encontrar unos servicios públicos suficientes, así como una hostelería y comercio adecuados (calidad-precio). ¿Es mucho pedir?
Un cordial saludo, en especial a los residentes de Noja que nos brindan simpatía y amabilidad.
Javier Mtz. de Aramaiona – Noja/Vitoria-Gasteiz – 4/9/2009

